
Social skills and behavioral problems in 3- to 5-year-old schoolchildren
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Espirales. Revista multidisciplinaria de investigación científica, Vol. 5, No. 38
Julio – Octubre 2021. e-ISSN 2550-6862. págs 33-44
La respuesta detectada en alumnos de 3 a 5 años de edad en la escuela de Educación
Básica “TIWINZA”, respecto del nivel funcional de cooperación social, que cubre la
interacción e independencia del niño(a), fue favorable, ya que entre el 75% al 87%,
mostraron un comportamiento de cooperación social dentro del promedio. Este
comportamiento es de esperarse debido a su edad, ya que los niños(as) en la etapa
pre-operacional (2 a 6 años), desarrollan la inteligencia por medio del juego, imágenes,
y dibujos fantásticos, representando la asimilación funcional según su evolución, lo cual
es concomitante con lo que menciona. En este mismo contexto, Bolaños & Stuart (2019)
señalan que los niños son capaces de actuar de manera eficaz y con independencia en
el ambiente cultural, cuando desarrollan el proceso del aprendizaje junto a demás
personas.
Es de destacar que en el presente estudio, el 75% de los alumnos evaluados se
encasillaron en nivel medio (37.5%) y déficit significativo (37.5%), por lo que podría
inferirse que muchos padres no están motivando de forma adecuada a sus hijos desde
el hogar. Las habilidades sociales de los niños están estrechamente relacionadas con la
dedicación y motivación de su núcleo familiar, tal como lo señala Vega et al. (2009),
porque ayuda a formarse integralmente en el proceso de construcción del niño(a),
fortaleciendo su autonomía.
En cuanto al aislamiento social, ansiedad, comportamiento explosivo, hiperactividad y
conducta agresiva, la mayor parte de los niños(as) estudiados se ubicaron en las
categorías sin problema y promedio, lo cual indicaría que en sus núcleos familiares
existen estrategias para canalizar estas actitudes, fortalecer valores y autocontrol. No
obstante, se debería poner atención en aquellos alumnos que se encasillaron en las
categorías problema moderado y problema significativo, ya que si bien son pocos, la
problemática está presente, y se deberían diseñar estrategias pedagógicas adecuadas
para abordarlas, no solo por parte del niño(a) sino también de su núcleo familiar, tal
como lo menciona Loza y Frisancho (2010).
Para Fernández-Cabezas et al. (2011), la interiorización de problemas en niños de 3 a 5
años generalmente suele ser un inconveniente para el desarrollo de las habilidades
sociales, que deben ser manejadas desde sus hogares o núcleos familiares. Este estudio
de caso mostró que el 56% de los niños(as) evaluados no tenían problemas para
exteriorizar sus emociones y el 25% estuvieron dentro del promedio. Mientras que el
56% consideró que podía haber interiorización de sus emociones, bajo ciertas
situaciones como estrés, miedo, ansiedad o tristesa, concomitante con lo que reportó
Alcántara-Canabal et al. (2020), al detectar problemas de conducta y emociones en
niños prematuros.
Conclusiones
Los niños(as) de 3 a 5 años evaluados en la escuela de Educación Básica “TIWINZA”,
mostraron una interacción e independencia social favorable, con un comportamiento
de cooperación social dentro del promedio. Así mismo, en lo referente a cooperación
social, que involucra el aislamiento social, ansiedad, comportamiento explosivo,