CAMPAÑA NACIONAL “PRIMERO ECUADOR” ¿LOGRÓ SUS OBJETIVOS?
Divorce: How Does Children Affect Children Emotionally?[1]

Cuando los padres se divorcian: ¿Cómo afecta emocionalmente a los hijos en edad infantil?

Jeanneth Salvador Brito[2]

Lorena Bodero Arízaga[3]

Recibido en octubre 2018, aceptado en enero 2019

 

RESUMEN

Introducción.  El divorcio constituye la disolución del matrimonio, este proceder de la pareja afecta directamente a los hijos, más aun cuando estos oscilan los cuatro años de edad. Las emociones en los niños son vulneradas, afectándolos en su accionar y adquiriendo comportamientos disruptivos; mostrándose agresivos, impulsivos y conflictivos con sus padres, profesores y compañeros. Objetivo.  Analizar el daño que esto causa directamente a los niños, de esta manera se lastiman sentimientos y se alteran las emociones, ya que por su corta edad no comprenden que el estar separados no implica que sus padres los dejen de “amar”. Materiales y métodos. Se utilizó la investigación de campo, la misma que contribuye a determinar las posibles causas y como factor determinante el efecto del desarrollo emocional de los niños en edad infantil. Para obtener información se utilizaron instrumentos, como encuestas a los padres de familia y una ficha de observación a los niños; permitiendo corroborar que el factor emocional en ellos es fundamental para su desarrollo biopsicosocial. Resultados. Fueron tabulados   y analizados. Conclusión. Los niños de padres divorciados, los niños se sienten afectados en su desarrollo, lo que se evidencia en su comportamiento y en la manera como expresan sus emociones ante los demás.

Palabras clave: divorcio, matrimonio civil, convivencia, convivencia familiar, amar.

 

ABSTRACT

Introduction. Divorce is the dissolution of marriage, this behavior of the couple directly affects the children, even more so when they oscillate four years of age. Emotions in children are violated, affecting them in their actions and acquiring disruptive behaviors; showing aggressive, impulsive and conflicting with their parents, teachers and colleagues. Objective. Analyze the damage that this causes directly to children, in this way hurt feelings and emotions are altered, because their young age does not understand that being separated does not mean that their parents stop "loving". Materials and methods. Field research was used, which helps to determine the possible causes and as a determining factor the effect of the emotional development of children in childhood. To obtain information, instruments were used, such as surveys of parents and an observation card for children, allowing to corroborate that the emotional factor in children is fundamental for their biopsychosocial development. Results. They were tabulated and analyzed. Conclusion. Children of parents divorced children feel affected in their development, which is evident in their behavior, in the way they feel and express their emotions before others.

 

Key words: divorce, civil marriage, coexistence, family coexistence, love.

1.   Introducción

Actualmente en Ecuador, ha aumentado el porcentaje de padres divorciados en los últimos 5 años, llegando a un 32,3% aproximadamente, según (Diario El Comercio, 23 de enero del 2018). En una Institución Educativa de Guayaquil, se evidenció que gran parte de los hogares son disfuncionales, siendo las principales causas: el abandono de hogar de uno de los cónyuges, el divorcio, el maltrato familiar, la infidelidad, y el factor económico; resultando ser de esto los más afectados los hijos, quienes quedan como en “el aire” por la necesidad de afecto y cuidados requeridos.

Los padres que se están divorciando a menudo se preocupan acerca del efecto que el divorcio tendrá en sus hijos. Durante este período difícil, los padres puede que se preocupen por sus propios problemas; pero continúan siendo las personas más importantes en la vida de sus hijos. Mientras los padres bien pueden sentirse desconsolados o contentos por su divorcio, invariablemente los niños se sienten asustados y confundidos por la amenaza a su seguridad personal. Algunos padres se sienten tan heridos o abrumados por el divorcio que buscan la ayuda y el consuelo de sus hijos. El divorcio puede ser malinterpretado por los niños, a no ser que los padres les digan lo que les está pasando, cómo les afecta a ellos y cuál será su suerte.

El divorcio es una situación difícil por la que atraviesa la pareja y sus hijos; la afectación emocional contribuye a desórdenes conductuales y estados depresivos que quebrantan el normal desarrollo en la vida de los hijos;  más aún cuando son pequeños, por lo tanto conllevan al estudio de múltiples variables por sus  consecuencias; especialmente en el desarrollo de su personalidad, siendo esta una edad sensible de aprendizaje, la misma que debe ser fortalecida con afecto, para lograr la estabilidad emocional y una autoestima que les permita tener éxito en cada una de las etapas de su vida; por lo que  los hijos suelen ser las grandes víctimas de la separación de sus padres.

El Papa Benedicto XVI, afirma que la ruptura matrimonial tiene serias consecuencias sobre los niños que siempre necesitan vivir y desarrollarse en medio de una familia unida que rece, dialogue y esté fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer que se complementan. Además comenta que, la institución familiar, “fundada sobre el matrimonio entre hombre y mujer es la ayuda más grande que se puede ofrecer a los niños. Ellos quieren ser amados por una madre y un padre que se aman, y necesitan vivir, crecer y estar juntos con los dos padres, porque las figuras materna y paterna son complementarias en la educación de los hijos y en la construcción de sus personalidades y su identidad". (Benedicto XVI, 2010).

El divorcio significa la disolución del vínculo matrimonial y sólo tiene lugar mediante la declaración de la autoridad judicial y en ciertos casos, de la autoridad administrativa (Márquez, E. 2007). Por lo tanto, el divorció es la terminación del matrimonio, el mismo que fue consumado bajo las leyes civiles del Estado.

El divorcio siempre creará un momento de crisis para cada una de sus partes. El que decide separarse experimentará culpa, al igual el que es abandonado, le afectará en su autoestima, por la pérdida en su vida sentimental. Según Riera, U (2000) son dos los tipos de divorcio:

Como lo indica su nombre es cuando los dos cónyuges por voluntad propia deciden terminar con su matrimonio, por lo que están de acuerdo en la tramitación del mismo.

Las causas que conllevan a la disolución se encuentran reglamentados en el Código Civil Ecuatoriano en su Art. 110.

Las etapas del divorcio se refieren a los sentimientos que uno de los cónyuges puede experimentar una vez que ha disuelto la relación y se enrumba a un divorcio total de ambos; es decir una de las partes que no acepta tal decisión de su esposa/o, o porque en ningún momento estuvo de acuerdo con dar este paso, que es la ruptura total de la relación que alguna vez existió.

Kaslow, R (2006) las etapas del divorcio son tres.

Pre divorcio. Es considerado un período de liberación, tanto emocional como legal; se establece de afectación emocional: el miedo, desilusión, el coraje, el odio, la amargura, la tristeza, la baja autoestima.  En cuanto a lo legal, el alejamiento y el abandono, pese a no estar divorciados, o de cuidar las apariencias de que aún están juntos cuando no es así.

Divorcio. También conocido como período de “litigio”, en esta etapa hay dos sub etapas: la económica, que consiste en el arreglo de la manutención de los hijos o, sustentación de la familia.  La otra sub etapa es la separación física, que constituye el distanciamiento de los parientes y amigos en común.

Post divorcio. Es cuando empieza un período de reconstrucción, de optimismo, lamentación, y deseos de sobrellevar el mal recuerdo de lo vivido. También se puede hablar de una etapa de aceptación de quedarse con sus hijos y seguir adelante, sea la madre o el padre.

No se puede olvidar que los niños tienen derechos y necesidades básicas como la alimentación, el alojamiento, el cuidado de su salud, la educación y el vestir. Cumplir con las necesidades básicas de manutención para los niños también es fundamental para su desarrollo.

La separación de los padres en algunos niños, conlleva a que crezcan con temores, esto repercute en su desarrollo social; por lo que son propensos a no tener amistades de larga duración; en algunos de los casos son vistos como antisociales por no poder conservar las amistades de una manera duradera.

Para Farfán (2012), la falta de uno de sus padres, de manera física es un detonante para que la personalidad se forme de manera inadecuada, quedando inseguridades y desconfianza como sentimientos latentes en los niños.

Está comprobado que los niños que tienen sus padres juntos, sienten orgullo de tener una familia completa, siendo beneficioso para tener seguridad y confianza en lo que hace, en sus estudios, o a la hora de hacer amigos.

Barrio (2012) afirma que los niños de padres divorciados experimentan sentimientos de tristeza, miedos, y de inseguridad; a esto se le suman los sentimientos de vulnerabilidad, siendo los niños el blanco de constantes críticas; por lo que se ven en desventajas de sus mismos pares, ya que se sienten solos y que no cuentan con el apoyo de un padre y una madre como el resto de niños que si viven en una familia con papá y mamá. Es muy común que sientan sentimientos de pérdida, donde el niño lo relaciona a uno de sus progenitores; el hecho de saber y vivir la situación de divorcio en el hogar, les hace creer que jamás verán al padre o madre y que no vivirá con ellos. Este sentimiento en los adolescentes es diferente, ya que estos experimentan la pérdida de la estructura familiar. Además el sentimiento de rechazo, es usual que los niños crean que sus padres se van porque no los quieren; en ellos es inherente que el sentimiento de rechazo prevalezca en sus mentes, por lo que piensan todo el tiempo que los padres han dejado de amarlos.

Los diversos estados emocionales son vividos de manera personal, dependiendo de lo aprendido en el pasado y la situación en que se produzcan. Todos incluyen sensaciones físicas, pensamientos y conductas.

Para Lantier (2008) existen dos vías de reacción de las emociones. En la primera las emociones se presentan como respuestas a los acontecimientos urgentes. Es una respuesta impulsiva, muy rápida, que parece apoderarse de uno antes de haberse dado cuenta de lo que sucede en la realidad. La segunda vía de reacción emocional, es una respuesta que se da como consecuencia de la interpretación inmediata que se hace de los acontecimientos.

Según Álvarez (2018) existen factores emocionales marcados en los niños de padres que se divorcian, como:

Bajo rendimiento académico. A los niños les afecta a tal punto que descuidan sus estudios, y esto les conlleva a tener bajas calificaciones.  Sus pensamientos están más concentrados en los problemas y en el proceder de sus padres durante y después del divorcio.

Baja autoestima. Los niños de padres que se divorcian, tienden a tener una baja autoestima, esto se vincula al auto concepto que tienen de ellos mismos, sintiéndose diferentes a los demás niños; incluso llegan a pensar que son en parte culpables de que sus padres se hayan divorciado.

Carencia de relaciones sociales. Los niños de padres divorciados, tienden a tener problemas de socialización, no porque sean incapaces de establecer relaciones de amistades, sino porque son muy pasivos e introvertidos y tienen temor que los demás se enteren de la situación que como familia han atravesado.

Problemas conductuales. Los niños de padres divorciados, suelen tener problemas de conductas, conocidas como conductas disruptivas, las mismas que engloban ansiedad, impulsividad, malos comportamientos o comportamientos agresivos.

Aunque estos problemas se suelen producir durante el divorcio (a corto plazo), suelen acabar superándose tras unos años (una vez estabilizada de la situación). Sin embargo, se cree que a largo plazo estos niños crecerán en adultos con más dificultades para comprometerse con parejas o problemas para creer en la continuidad de las relaciones duraderas.

Habrá niños que por su temperamento y la situación del entorno decidirán llevar a cabo una evitación, ignorar lo que les ocurre ocultando y reprimiendo sus sentimientos, ser indiferentes (como estrategia de afrontamiento). Esto puede hacer que los padres falsamente perciban que las cosas van bien, pero no es así. Esta estrategia se asocia con niveles más altos de depresión, ansiedad y problemas de conducta.

Según Goleman (2013), las emociones básicas son iguales en niños y adultos, la diferencia está,   que en los niños estas emociones se presentan con mayor intensidad.

La ira. En los niños la ira es la primera respuesta corporal que los prepara para la batalla, defensa o ataque. Cuando los oprime sus pensamientos se vuelven negativos por anticipado y muy agresivos.

La tristeza. Es una emoción que parece en el niño cuando siente que ha perdido algo o a alguien, esta se evidencia en ellos a través del llanto. Se caracteriza porque absorbe toda su energía y se manifiesta un estado de ánimo muy pasivo. 

El miedo. Es una emoción que surge como medida de prevención ante cualquier peligro, real o ficticio.  En el niño es muy notorio cuando demuestra ansiedad, aprensión, temor, preocupación, inquietud y mucho nerviosismo. En casos patológicos, se convierte en fobia.

El asco. Es una emoción que en el niño mantiene una función similar a la del miedo protegiéndolo del peligro. La respuesta física que genera suelen ser las náuseas, mareos y deseo de alejamiento del objeto que lo ocasiona.

La alegría.  Es la emoción que todos los niños deberían manifestar. Es sinónimo de felicidad con ganas de hacer muchas cosas positivas. La alegría surge desde lo más profundo del corazón, aporta paz, salud y amor; generando felicidad, gozo y tranquilidad.

2.   Materiales y métodos

Los métodos cuantitativo y cualitativo, permitieron la obtención de información para su posterior interpretación y análisis. A más de los datos proporcionados por las docentes de una Institución Educativa de la ciudad de Guayaquil, se pudo constatar el problema existente mediante la observación directa de un grupo de niños entre las edades de 5 a 10 años. Para esto se utilizó una ficha de observación, constó de ítems e indicadores que permitieron corroborar la situación emocional de los niños y los efectos de su comportamiento en la institución educativa. Además se aplicó una encuesta a los profesores y padres de familia; esta técnica permitió obtener información real de la situación familiar y de cómo incide en su desarrollo emocional lo que repercute de manera positiva o negativa, siendo indicadores importantes para su proceso de formación.

 

3.   Resultados

El 45% de los niños interactúa espontáneamente con sus compañeros, se involucran sin que se les obligue; en cambio el 55% no participa espontáneamente, ellos requieren de más motivación.

El 50% de los niños sí se integran fácilmente en el grupo con sus compañeros, de esta manera comparten, aprenden y se divierten; el otro 50% no logran integrarse, se excluyen; pero lo hacen con motivación de sus compañeritos.

El 75% de los niños si demuestran afectos hacia sus compañeros, tratándolos con cariño y respeto; el 25% no, más bien se muestran serios ante una sonrisa que le brinda un compañero, demuestran afecto y otras veces son tan indiferentes ante sus compañeros.

El 55 % de los niños sí son agresivos cuando sus compañeros no están de acuerdo en jugar con ellos, o solo por el hecho que no le prestó algo. El 45% no son agresivos.

El 50% de los padres divorciados creen que a veces el padre o madre que no vive con su hijo deberían de compartir tiempo de calidad, ya que consideran que el hecho de no vivir juntos, muy poco aporta para su formación. El 38% que siempre es necesario para el bienestar de los hijos, y el 12% nunca, porque si se separaron, que cada cual haga su vida.

El 25% de padres divorciados creen que en su hijo/a es evidente la poca comunicación hacia ellos y hacia las demás personas; además el 25% consideran que sienten que se alejan y que experimentan el temor de estar solos, el 12% afirman que no quieren estudiar y que además pelean con mayor facilidad con sus pares.

4.   Conclusiones

A la edad de 5 a 7años, es cuando los niños crean una conciencia emocional, aprendiendo a discernir el por qué siente, de cómo siente, aprendiendo de las experiencias agradables y desagradables.

Los sentimientos o emociones que experimentan los hijos de padres divorciados, son consecuencias de los momentos difíciles que les ha tocado vivir a corta edad. El divorcio siempre creará un momento de crisis para cada una de sus partes, y más aún en sus hijos.

La mayoría de los padres divorciados manifiestan que la tristeza invade a sus hijos, porque ellos desean que todo vuelva a ser como era antes de que empezaran los problemas y se consumara el divorcio; así mismo experimentan miedo a quedarse solos. Ante este estado emocional quebrantado, algunos padres afirman que, si han buscado ayuda profesional, aunque muy pocos no lo consideran necesario.

Referencias bibliográficas

Barrio, M. (2012). Emociones infantiles, evolución, evaluación y prevención. Madrid: Pirámide.

Goleman, A.  (2013) Una propuesta para la medición del desarrollo cognitivo y afectivo motivacional en la relación paterno y materno-filial. Instituto Central de Ciencias Pedagógicas: La Habana.

López, E. (2009). Familia y Sociedad: Una Introducción a la Sociología de la Familia. Madrid: Ediciones Rialp.

Margallón, J. (2013) Padres e hijos después del divorcio. Buenos Aires: Editorial Vergara

Márquez, E.  (2007). El divorcio: Una Aproximación Psicológica. Visto en:

https://www.researchgate.net/publication/242775375_El_divorcio_una_aproximacion_psicologica

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Consorcio Ecuatoriano para la Responsabilidad Social CERES. (4 de Abril de 2012). Manual Para Elaborar Códigos de Ética. Recuperado el 16 de Diciembre de 2015, de CERES: http://media.wix.com/ugd/8c779e_ce18bc03a3584ef18a8da1ab0516ccc2.pdf

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[1] Artículo original derivado del proyecto de investigación titulado “Familia y situación desde la invesitgación”. Fecha de realización entre mayo 2018-diciembre 2018.

[2] Mg. Jeanneth Salvador Brito, Magister en Docencia Universitaria e investigación educativa, docente a tiempo parcial de la ULVR de Guayaquil, Vicerrectora de la Unidad Educativa Fiscal Guayaquil. Miembro de la Casa de la Cultura Núcleo del Guayas Correo electrónico: ecuasalvador@yahoo.es; jsalvadorb@ulvr.edu.ec https://orcid.org/0000-0003-1909-8872

[3] MSc. Lorena Bodero Arízaga, Máster en Educación Superior, docente a tiempo completo de la ULVR de Guayaquil,  Correo electrónico: lbodeoa@ulvr.edu.ec; lorenaboderoa@hotmail.com ORCID: 0000-0002-8081-5861

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